Las pasiones, nuestro verdadero problema
On 6 diciembre, 2018 | 0 Comments

Existe un refrán popular que dice “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Y va uno a ver y sí, así es, hasta el burro más testarudo no vuelve a meter la pata en el mismo hueco donde se la lesionó, sin embargo, hasta el más prominente homínido del más alto reconocimiento social, gran intelectual, seguido y admirado por otros de su especie; comete una y otra vez las mismas estupideces padeciendo las mismas consecuencias con un grado mayor de intensidad o frecuencia según repite el mismo error vez tras vez.

Cómo puede ser esto posible si el cerebro del homínido es más evolucionado y complejo que el de los équidos, pues la respuesta está implícita, ya que es porque su cerebro más evolucionado tiene la capacidad de auto engañarse, ya que puede crear múltiples abstracciones de sí mismo para inventarse múltiples personalidades que conviven simultáneamente como líneas paralelas que jamás se tocan, posibilidad que no existe en el simple cerebro del asno, el cuál vive una sola realidad ligada al momento presente con una gran memoria de carácter funcional la cual aprovecha para sobrevivir de la manera óptima.

Bueno y si nuestro cerebro puede hacer tantas y tan complejas operaciones porque no puede aprender de su propia experiencia como el burro, quizás sea porque el burro vive la experiencia y nosotros evadimos vivirla. Utilizamos a nuestro cerebro, o nuestro cerebro nos utiliza, para convertirnos en esclavos de sus aparentes caprichosos e irracionales mandatos. ¿Por qué nuestro cerebro, centro de la lógica racional, actúa tan ilógicamente?

Porque los pensamientos que éste emite vienen contaminados con las emociones que provienen de quién sabe dónde, pero que están ahí y nublan la razón constantemente dando como resultado las “pensamociones” por llamarlas de alguna forma, que ni son pensamientos ni son emociones, sino algo cargado de la fuerza de la emoción y a la vez con toda la estructura la lógica de un complejo silogismo para auto justificarse  y permitirse realizar las acciones más estúpidas posibles y repetirlas sin sentido alguno, y me refiero a negar totalmente nuestros sentidos.

Ningún otro espécimen sobre este planeta tiene tal capacidad de comportarse tan imbécilmente con el mal llamado ser humano y esto nos ha convertido en el máximo depredador de la creación conocida. Tanto que cada vez inventamos nuevas tecnologías para complicar cada vez nuestra existencia con la justificación de hacerla más fácil, (pensamoción).

Cómo se originan “pensamociones”, nacen de la frustración, la debilidad de carácter y el miedo. Ante la imposibilidad de asumir la realidad creamos una fantasía deseable, más no realizable, y la alimentamos de emociones y pensamientos hasta que toman vida propia, a este engendro lo llamamos: pasión (sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón).

Y ya está todo dicho, las pasiones nos contagian, nos invaden y se apoderan de nosotros haciéndonos caer en el cuchitril donde podemos cohabitar con el alcoholismo, la pornografía, la drogadicción, el narcisismo, la codicia, el bestialismo y quien sabe cuantas otras aberraciones a las que las pasiones nos pueden conducir.